
No podemos estar en el presente
añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió,
y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos,
ni empleados de empresas inexistentes,
ni empleados de empresas inexistentes,
ni tener vínculos con quien
no quiere estar vinculado a nosotros.
Por eso a veces es tan importante
destruir recuerdos, regalar presentes,
cambiar de casa, documentos por tirar,
libros por vender o regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar
procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas,
y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja,
hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!
El pasado ya pasó.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario